La sequía que afecta a Tamaulipas ha complicado la actividad agrícola y ganadera en distintas regiones. Durante los primeros ocho meses de 2026, más de 300 mil hectáreas de sorgo y maíz dejaron de sembrarse en 19 municipios del centro del estado, mientras que un incendio forestal en Santander Jiménez ha consumido más de mil hectáreas de vegetación. En el altiplano tamaulipeco, Tula, Jaumave, Palmillas, Miquihuana y Bustamante enfrentan afectaciones severas por la falta de lluvias, la disminución de pozos artesanales y el agotamiento de los pocos aguajes disponibles.
Ante la falta de agua, las cinco demarcaciones reciben apoyo mediante camiones cisterna que distribuyen agua clorada no potable, utilizada por ejidatarios para atender necesidades de uso humano. En Jaumave, además, productores de cítricos han enfrentado dificultades relacionadas con el aprovechamiento del agua del río Guayalejo, mientras habitantes y representantes sociales cuestionan que durante años los programas destinados al campo no hayan resuelto las necesidades de las comunidades rurales.
La situación también ha generado críticas por el manejo de apoyos agrícolas durante distintas administraciones. Javier González Hernández, abogado defensor de obreros y sindicatos, señaló que campesinos y productores no han visto cumplidos diversos compromisos políticos. De acuerdo con sus declaraciones, programas como Procampo y posteriormente Sembrando Vida han involucrado terrenos que, según expuso, fueron previamente beneficiados bajo esquemas de arrendamiento.