En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una perrita llamada Epi se ha convertido en una aliada para estudiantes que atraviesan situaciones difíciles, especialmente quienes buscan apoyo tras vivir casos de violencia de género.
La canina, de dos años de edad, forma parte de un programa piloto de apoyo emocional impulsado por la Defensoría de los Derechos Universitarios. Su presencia ayuda a generar un ambiente de confianza y tranquilidad que facilita la comunicación entre los jóvenes y el personal especializado.
Epi fue rescatada en una carretera del municipio de Epitacio Huerta, Michoacán, y posteriormente adoptada por Samantha Rivera Flores, integrante de la Defensoría. Con el tiempo, especialistas identificaron en ella cualidades que la hacían ideal para acompañar procesos de atención emocional.
Tras recibir evaluaciones y entrenamiento especializado, la perrita se integró formalmente a las actividades de la institución, donde ha demostrado una notable capacidad para percibir emociones y brindar acompañamiento. La experiencia podría sentar las bases para la futura creación de una Unidad Canina de Apoyo Emocional dentro de la UNAM.