Cataluña vivió una nueva jornada de caos y desinformación con los trenes de corta y media distancia como protagonistas, tras la decisión de las empresas públicas Renfe y Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) del servicio anunciado unos minutos antes de empezar la circulación y cuando las estaciones ya estaban repletas de pasajeros. El motivo fue “la seguridad”, justificada con un nuevo desplazamiento de un muro, similar al que se registró el pasado jueves en la provincia de Barcelona y que provocó un muerto y más de 40 heridos.
Los trenes siguen marcando la actualidad en España. A raíz del brutal accidente del pasado domingo en Adamuz, en la provincia andaluza de Córdoba, en el que murieron 45 personas y 123 resultaron heridas, seis de ellas todavía en el hospital en situación grave, se han registrado otra serie de accidentes y desperfectos en la red ferroviaria, el medio de transporte más popular del país.

Los usuarios y partidos políticos catalanes llevan varios años denunciando la degradación y decadencia de la red de trenes de corto recorrido en la región, que ahí se llama Rodalies, y que actualmente el gobierno autonómico catalán ya tiene la gestión de su funcionamiento, pero operativamente sigue dependiendo de Renfe y Adif, de ahí que la decisión de la suspensión del servicio haya recaído en las dos empresas públicas, con sede en Madrid. El consejero de Presidencia del gobierno catalán, Albert Dalmau, informó que “hemos pedido la suspensión total del servicio hasta que Renfe pueda operar en condiciones de normalidad. Cuando esto ocurra, Cataluña tendrá un mejor servicio ferroviario.