La tensión política en la Alcaldía Cuauhtémoc escaló de la arena administrativa a la judicial, y el desenlace representa un golpe político para la administración local.
El Tribunal Electoral de la Ciudad de México determinó que la negativa a reincorporar al concejal morenista José Emilio Villar González vulneró sus derechos político-electorales.
Desde enero, Villar acusó públicamente que su exclusión del Concejo no respondía únicamente a una interpretación normativa, sino a un bloqueo político. La alcaldía encabezada por Alessandra Rojo de la Vega defendió su postura argumentando que la suplencia debía mantenerse.
El fallo del tribunal deja claro que el derecho al ejercicio del cargo no puede condicionarse a criterios discrecionales. En términos políticos, el episodio evidencia la fragilidad de la convivencia institucional en una demarcación estratégica.
Cuauhtémoc no es cualquier alcaldía: concentra poder económico, mediático y simbólico en la capital. El conflicto entre Morena y la administración local podría tener repercusiones en la narrativa rumbo a los próximos procesos electorales.
Más que una disputa personal, el caso expone cómo las tensiones partidistas pueden trasladarse a la operación institucional, poniendo a prueba los mecanismos legales de equilibrio democrático.