Para sobrevivientes japoneses de los campos de internamiento en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, como John Tateishi (arrestado cuando era niño junto con su familia sin cargos tras el ataque a Pearl Harbor) la actual campaña de deportaciones del gobierno encabezado por Donald Trump, evoca paralelos inquietantes con la detención masiva de migrantes, en su mayoría hispanos y latinos, bajo un clima que consideran de estigmatización y miedo, informó CNN.
Fort Bliss, una extensa base militar en el desierto de El Paso, Texas, donde se retuvo a japoneses, japoneses-estadunidenses, italianos y alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, fue reconvertida en una instalación para la represión contra extranjeros. Actualmente alberga el campamento East Montana, uno de los centros de detención más grandes del país para personas acusadas de infracciones migratorias, donde al menos tres personas bajo custodia han muerto en los pasados dos meses.
La Liga de Ciudadanos Japoneses Estadunidenses calificó el uso de la instalación para detener a personas acusadas de violaciones a las leyes migratorias de “una desgracia para la memoria y el legado de los más de 125 mil personas de origen japonés injustamente encarcelados durante la Segunda Guerra Mundial”.
La ley de enemigos extranjeros de 1798 se utilizó para detener a originarios de otras naciones, muchos de ellos japoneses, mientras el decreto 9066 se empleó para detener y encarcelar a personas de ascendencia oriental de la costa oeste, incluidos ciudadanos que eran estadunidenses.