El presidente de Rusia, Vladimir Putin, realizó una llamada este lunes con los líderes de tres estados árabes del golfo Pérsico y les ofreció utilizar los vínculos de Moscú con Irán para intentar ayudar a restablecer la calma en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel, que condenó.
Durante esta serie de llamadas con los líderes de Emiratos Árabes Unidos (EUA), Bahréin y Qatar, Putin criticó los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, que el Kremlin calificó como una “agresión descarada”.
Moscú considera que su asociación estratégica con Irán es fundamental para mantener su influencia en Levante, donde esta se vio afectada cuando su aliado común, el presidente sirio Bashar al-Assad, fue derrocado hace 15 meses.
Aunque Rusia se beneficia del aumento de los precios del petróleo y puede acoger con satisfacción que Estados Unidos deje de centrarse en Ucrania, la ofensiva también va en contra del deseo de Moscú de un orden mundial multilateral en el que Washington no sea dominante.