Los recuerdos cuelgan de las rejas con las camisetas retro de Hugo Sánchez, los coloridos trajes de portero de Jorge Campos o imágenes de ex jugadores que ganaron el bicampeonato de 2004, porque el presente de Pumas ya no vende como antes, afirman vendedores informales. Las antiguas figuras cargan con el peso histórico que el actual plantel aún no tiene. En lugar de aquellos capítulos de una época dorada, el equipo se refugia en victorias colectivas ante la falta de nuevos referentes, incluida la de este domingo 2-0 sobre el Monterrey con la que se mantuvo invicto en la Liga Mx.
Mientras la cantera parece una línea de producción detenida, los aficionados auriazules ya no buscan la novedad, sino la pertenencia: jugadores que salven partidos como Keylor Navas, que bajen del autobús y sientan al menos la camiseta como propia.
Más que un rival de jerarquía, el Monterrey pareció un conjunto principiante. Cometió errores, intentó compensar la falta de creatividad con remates de larga distancia, pero Navas se adueñó de la pelota cada vez que apareció bajo los tres postes.
Desde la eliminación en primera ronda de la Copa de Campeones de la Concacaf, Pumas se propuso no perder ningún partido en la Liga, especialmente en Ciudad Universitaria. Superó a Tigres, Santos y Puebla, además del codiciado plantel de Rayados.