La fiebre mundialista es aprovechada por las marcas para desplegar ciertas dinámicas que les permitan aumentar sus ventas, pero sobre todo obtener los datos personales de los aficionados –que servirán para realizar métricas mercadológicas– por medio de tentadoras dinámicas en las que se obsequiarán un puñado de los anhelados boletos para la justa deportiva de este año, considerados los más caros en la historia.
“Las gigantescas bases de datos son oro molido para las empresas, pues revelan tendencias, hábitos de consumo, costumbres, preferencias en los productos y la frecuencia con la que compran uno, los medios de pago, entre otros.
La frase “¡Gana boletos al Mundial!” es un clásico en gran número de anuncios. Si en la mayoría la dinámica requiere la compra del producto, la ganancia para las empresas no sólo son los ingresos de esas ventas, sino también los datos personales de los consumidores.
Sólo basta con un click para que las marcas obtengan una sustancial cantidad de datos que van desde nombre, fecha de nacimiento, edad, sexo, nacionalidad, correo electrónico, cuentas de redes sociales, localización (con direcciones IP) y en ocasiones número de celular.
Los anuncios con la promesa de un boleto al Mundial suelen encontrarse en carteles gigantes en la vía pública, el Metro, comerciales de televisión y, sobre todo, en redes sociales.
La oferta de ganar un lugar para ver un juego de la selección nacional o de la Copa del Mundo es el atractivo principal para que miles de aficionados participen en estas dinámicas, aun cuando en la mayoría de los casos no se especifica el número de triunfadores y en otros sólo se entregan souvenirs como plumas, balones, termos o libretas con el logo de la marca y el Mundial.
En la mayoría de estas dinámicas se solicita a los aficionados realizar una compra o sólo registrarse en una página web o aplicación; un proceso que puede ser sencillo aunque con el trasfondo de la entrega de datos de manera inconsciente, pues la mayoría de los consumidores no suelen leer el aviso de privacidad de las compañías.
Los participantes pueden protegerse al hacer valer los derechos ARCO (Acceso, Rectificación, Cancelación y Oposición) y solicitar a las empresas la cancelación del uso de sus datos personales.