En el Estado de México ya operan 315 jardines para polinizadores en 54 municipios, una estrategia ambiental que busca proteger especies clave para la producción de alimentos.
Estos espacios no solo están en áreas naturales, también en escuelas y zonas públicas, lo que acerca el tema ambiental a la vida diaria de las comunidades. Tan solo en parques estatales ya se producen hasta 60 mil plantas nativas al año.
El impacto es directo: más del 85% de los cultivos dependen de estos organismos. Para 2026, el plan es ampliar la cobertura y fortalecer su conservación ante riesgos como plaguicidas y pérdida de hábitat.