Cuauhtémoc, Ciudad de México. 03 de febrero 2026. La presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo en conferencia de prensa matutina en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional. La acompañan: Edgar Amador, secretario de Hacienda; Bertha Gómez Castro, subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda; Jorge Mendoza, director del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras); Rodrigo Mariscal Paredes, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); María del Carmen Bonilla, titular de la Unidad de Crédito Público y Asuntos Internacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); Diana Aurora Correa, subdirectora de Diseño Digital y Medios Sociales en la Unidad de Memoria Histórica. Foto: Gabriel Monroy/Presidencia
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó este martes el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030, una estrategia de largo plazo que proyecta una inversión pública y mixta histórica de 5.6 billones de pesos en obras estratégicas para detonar el crecimiento económico con desarrollo social. Esta cifra representa uno de los mayores programas de infraestructura en la historia reciente del país y forma parte del fortalecimiento del Plan México para consolidar un desarrollo con equidad y bienestar.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, explicó que solo en 2026 el plan contempla una inversión adicional de 722 mil millones de pesos, equivalente a 2.5 % del Producto Interno Bruto (PIB), suma que se agregará a los recursos ya programados en el Presupuesto de Egresos de la Federación para este año. Esta magnitud de inversión busca expandir proyectos en sectores prioritarios como energía, transporte, carreteras, salud, agua, educación y puertos, impulsando así la creación de infraestructura de impacto nacional.
La distribución planteada por Hacienda para estos 5.6 billones de pesos contempla que más de la mitad (54.15 %) se dirija al sector energético, seguido de trenes con 15.63 %, carreteras con 13.94 %, y recursos significativos destinados a puertos (6.48 %), salud (6.23 %) y agua (2.83 %), entre otros rubros. Este esquema mixto de inversión —que combina recursos públicos con capital privado bajo supervisión estatal— pretende fortalecer la infraestructura nacional sin comprometer la estabilidad financiera del país, generando empleos, conectividad y acceso a servicios básicos para millones de personas.Con esta visión, el gobierno federal busca no solo detonar el crecimiento económico, sino también mejorar la calidad de vida de la población a través de infraestructura social y productiva, reforzando el papel del Estado como rector de un desarrollo con bienestar y justicia social.