En Baja California, ambientalistas encendieron las alertas por las detonaciones con dinamita en las faldas del cerro Cuchumá, en Tecate, una zona clave por su valor natural y cultural. De acuerdo con organizaciones locales, estas acciones están provocando daños irreversibles en la biodiversidad, además de afectar sitios arqueológicos vinculados al pueblo kumiai.El impacto no sólo es ambiental, también alcanza a las comunidades, ya que la fragmentación de corredores biológicos y la alteración del suelo pone en riesgo la estabilidad de la cuenca del Río Tecate, afectando la recarga de acuíferos y el equilibrio ecológico de la región. Además, denunciaron la destrucción de un monolito de gran valor cultural tras las explosiones.Ante este escenario, colectivos como la Comisión Especial Río Tecate y la Red Ambiental de Baja California pidieron suspender las actividades de alto impacto, realizar una evaluación binacional y garantizar el cumplimiento de leyes ambientales, al advertir que la protección del agua y del entorno es fundamental para la seguridad y el futuro de la población.