Cada año se incorporan alrededor de 120 mil vehículos a la Ciudad de México y la Zona Metropolitana del Valle de México, donde diariamente circulan cerca de 5.5 millones de automóviles. De acuerdo con Nicolás Rosales Pallares, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad, este crecimiento está relacionado, entre otros factores, con las deficiencias que persisten en el transporte público en aspectos como calidad, seguridad, rapidez y cobertura.
En el marco del Día Mundial Sin Auto, especialistas señalaron que el aumento del parque vehicular puede traducirse en mayor congestión, tiempos de traslado, contaminación y consumo energético. Margarita Campuzano, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, indicó que la congestión también contribuye al incremento de contaminantes como ozono, dióxido de azufre, monóxido de carbono y partículas PM2.5.
Ante este panorama, se planteó fortalecer el transporte colectivo mediante mejor infraestructura, mayor seguridad y desplazamientos más eficientes. Rosales destacó que existen experiencias que muestran que cuando el transporte público ofrece alternativas funcionales, algunas personas optan por dejar el automóvil. También señaló que un autobús puede transportar entre 30 y 50 personas, frente a un promedio de una persona por automóvil, por lo que consideró importante dar prioridad a la movilidad colectiva.