La intensa ola de calor que afecta a Europa ya ha provocado más de 2 mil 500 fallecimientos, principalmente en Francia y España, donde las temperaturas han superado los 40 grados centígrados y han puesto bajo presión a los sistemas de salud y a la infraestructura de varios países.
Autoridades europeas señalaron que el fenómeno ha generado afectaciones en carreteras, redes ferroviarias y servicios públicos, especialmente en naciones poco acostumbradas a temperaturas extremas. La situación también ha elevado el riesgo de incendios forestales y provocado la suspensión de diversas actividades al aire libre.
Especialistas atribuyen este episodio a una “cúpula de calor” originada por una masa de aire cálido proveniente del desierto del Sahara, lo que ha elevado las temperaturas entre cinco y 12 grados por encima de los valores habituales. Organismos internacionales mantienen vigilancia ante el posible incremento del número de víctimas.