Un ataque del ejército israelí en el sur de Líbano dejó al menos 10 personas muertas, entre ellas socorristas que participaban en labores de rescate, pese al alto el fuego vigente desde abril. Los hechos ocurrieron durante una operación en una zona afectada por bombardeos.
La situación ha generado preocupación entre la población civil, que enfrenta constantes riesgos en medio de la tensión en la región. Autoridades libanesas reportaron también heridos y daños en distintas localidades, incluyendo afectaciones a viviendas y servicios.
Mientras continúan los señalamientos entre ambas partes, el conflicto mantiene en incertidumbre a comunidades enteras que viven bajo la amenaza de nuevos ataques, con impactos en su seguridad, entorno y vida cotidiana.