En la plaza municipal de Vega Baja, en Puerto Rico, el futbol americano es un deporte extraño, pero la aparición en escena de Benito Antonio Martínez Ocasio, el nombre real de ese personaje llamado Bad Bunny, lo cambia todo. Un centenar de vecinos instalaron el domingo una pantalla gigante, se reunieron no por un partido, sino para ver al artista que canta en español incluso en el espectáculo supremo, deportivo y cultural de Estados Unidos. La maestra Madeline Miranda, quien diera clases al joven Benito en una escuela secundaria local, encabezó la ovación. Bailó y gritó, recordando cómo aquel estudiante “serio, callado y disciplinado” hizo historia con una audiencia récord de más 135.4 millones de espectadores, según cifras preliminares de NBC, y estimaciones de hasta 142.3 millones al sumar streaming y televidentes fuera del hogar.
Mientras Bad Bunny repasó su repertorio con escenas de la cotidianidad latina –pequeños negocios y oficios representados como un salón de uñas, un puesto de tacos, una barbería y un vendedor de piraguas (raspados de hielo) que evocó la alegría de San Juan–, el alcance televisivo de una presentación de 13 minutos completamente en español superó por casi 2 millones de espectadores a la edición anterior, en la que el rapero Kendrick Lamar generó una audiencia de 133.5 millones. Fue el primer año en el que la empresa de investigación de mercados Nielsen incluyó de manera más precisa a los aficionados fuera de casa (bares, restaurantes, carreteras o centros comerciales) en casi todos los estados de Estados Unidos.