Fuerzas militares de Estados Unidos abordaron un petrolero sancionado en el océano Índico después de rastrear a la embarcación desde el mar Caribe, como parte de una operación que tiene como objetivo presionar a Venezuela, informó ayer el secretario de Guerra, Pete Hegseth.
El petróleo venezolano ha sido objeto de sanciones estadunidenses, por lo que dependía de una flota fantasma con banderas falsas para contrabandear crudo hacia las cadenas globales de suministro.
Luego del operativo de Estados Unidos en el que fue secuestrado el presidente Nicolás Maduro, el 3 de enero, varios buques petroleros huyeron de las costas venezolanas, incluido el barco que fue blanco de la operación en el Índico.
Hegseth prometió la captura eventual de todos esos barcos, al declarar ante un grupo de trabajadores de astilleros en Maine que “la única instrucción que giré a mis comandantes militares es que ninguno de ellos escape.
“No me importa si tenemos que darle la vuelta al mundo para atraparlos; los vamos a capturar”, sentenció.
El gobierno estadunidense ha incautado siete petroleros como parte de sus esfuerzos más amplios por tomar el control del petróleo venezolano. A diferencia de las acciones anteriores, el Aquila II no fue incautado formalmente para quedar bajo control de Estados Unidos, explicó un funcionario del Pentágono.
En cambio, el barco es retenido mientras Estados Unidos toma una decisión final respecto a su destino, según el funcionario, quien habló bajo condición de anonimato a fin de discutir el proceso de decisión.