En el marco del Día Mundial de los Humedales, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, impulsa una política integral para la protección, conservación y recuperación de los humedales de la capital de la transformación, reconociéndolos como ecosistemas estratégicos para el bienestar ambiental, la seguridad hídrica y la calidad de vida de las y los capitalinos.
Los humedales de la capital ambientalista y ciudad de derechos, particularmente en zonas como Xochimilco, Tláhuac y otras áreas de alto valor ecológico, cumplen funciones fundamentales: captación y filtración de agua, regulación de inundaciones, conservación de la biodiversidad y mitigación de los efectos del cambio climático. Su preservación resulta clave en una ciudad que enfrenta retos históricos en materia de agua y medio ambiente.
Desde el Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada, se ha reiterado que la defensa de los humedales no es solo una tarea ambiental, sino una acción de justicia territorial y social, ya que estos ecosistemas protegen a comunidades enteras frente a fenómenos climáticos extremos y garantizan el derecho al agua para las futuras generaciones.
La estrategia contempla acciones de protección legal, restauración ecológica, vigilancia permanente y trabajo comunitario, así como la coordinación con alcaldías, especialistas y habitantes de las zonas donde se localizan estos ecosistemas. Además, se impulsa la educación ambiental y el reconocimiento de los saberes comunitarios que históricamente han cuidado estos territorios.
La Jefa de Gobierno ha subrayado que no puede haber transformación sin respeto al medio ambiente, y que el desarrollo de la ciudad de derechos debe ser sustentable, equilibrado y centrado en la vida. En ese sentido, la preservación de los humedales se convierte en una política pública que articula medio ambiente, derechos humanos y bienestar colectivo.
Con estas acciones, Clara Brugada consolida una visión de capital ambientalista, que protege su patrimonio natural, enfrenta la crisis climática con responsabilidad y coloca a las personas y a la naturaleza en el centro de las decisiones públicas.
La defensa de los humedales es, así, una apuesta por una capital de la transformación más resiliente, más justa y más preparada para el futuro.